Por Fausto Triana

Santiago de Chile, 6 jun (PL) Emblema y orgullo nacional, con sólido posicionamiento en el exterior, Vinos de Chile, la firma coordinadora de la industria, aspira a subir un peldaño más ante grandes retos como el cambio climático.

La pasión es la carta de triunfo que presenta Angélica Valenzuela, directora de Estrategia Comercial para el Mercado Internacional e Interno, junto con una serie de proyecciones para abordar también una férrea competencia.

Luego de una minuciosa explicación hoy en la Viña Santa Carolina, una de las más antiguas de Chile, la ejecutiva detalló a Prensa Latina que entre las buenas noticias está China, principal destino de la bebida de los dioses producida aquí.

‘Curioso y alentador, porque el consumo de vinos de los chinos es actualmente bajo, un litro al año; pero podemos imaginar lo que será cuando crezca. Lo importante es que aprecian bastante nuestras etiquetas’, comentó Valenzuela.

Después de un laborioso proceso de selección entre miles de candidatos, una pareja de jóvenes chinos se pasó cuatro semanas en el país austral, de norte a sur, para conocer sus bondades turísticas, de comidas, y especialmente de vinos y espumantes.

Pero naturalmente no es el único mercado en que se enfoca la nación sudamericana. ‘Potenciamos el terroir, que es naturalmente la tierra, pero asimismo el nivel sustentable de las cepas, la adaptación agrícola al cambio climático (…)’.

La Carmenére es la cepa símbolo de Chile, después de reaparecer hace 24 años (tras su casi eliminación en Francia por la filoxera). Sin embargo, tiene un rango exportador de apenas el nueve por ciento.

Valenzuela indicó que el 35% es de Cabernet de Sauvignon, que conserva su notable prestigio, 12% de Merlot y 8% de Syrah en los tintos. Mientras, la estrella de los blancos es el Sauvignon Blanc (15%), Chardonnay (9) y 12% de otras variedades.

Algunas novedades aparecen en viñas que intentan mostrar cepas no tradicionales y que habitualmente se usan para las mezclas. Un excelente ejemplo es el Petit Verdot que hace Santa Carolina con interesantes resultados.

‘Nos estamos adentrando en zonas que antes no producían vinos, como en el sur del país, en una imprescindible búsqueda y adaptación de espacios al calentamiento global del atmósfera. Queremos que el consumidor no pierda la esencia de la calidad’, argumentó.

En este contexto, Vinos de Chile se ha trazado la Estrategia 2025, que pretende el reconocimiento en la producción de productos Premium, sustentables y diversos, como líderes del Nuevo Mundo.

Australia le pisa los talones y Argentina hace sombra.


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